
Esta es una de las preguntas más habituales que se hacen los padres a medida que los niños van creciendo y vemos cómo se van produciendo cambios poco favorables en sus bocas.
A los 6 años comienza el recambio dentario, y es muy frecuente ver cómo nuestro hijo, hasta entonces con unos dientes de leche casi perfectos, empieza a verse mal.
Entre los 6 y los 8 años se recomienda una primera visita al ortodoncista para poder empezar a evaluar si el niño presenta una maloclusión y si es realmente necesario iniciar un tratamiento.
En nuestro centro se hace una valoración de las necesidades reales del tratamiento. Por ese motivo, analizamos, bajo nuestro criterio, qué pacientes serán susceptibles a la hora de iniciar un tratamiento, teniendo preferencia los que presentan mordida, cruzada, diferencias importantes de relación entre maxilar y mandibular o problemas más severos.
Tras esta primera valoración, muchos pacientes se diagnostican y se mantienen en control hasta que ha completado el recambio dentario, momento en el que se decidirá la necesidad de un tratamiento de ortodoncia.
Hoy en día existe una alta presión sobre los padres que provienen del entorno u otras familias, entre otros factores, que hacen que se preocupen erróneamente y sin conocimiento real por los problemas dentales de los niños; aún así, debemos ser conscientes de la salud dental de nuestros hijos y seguir sólo las recomendaciones del ortodoncista, que será el más indicado para decidir en qué momento nuestro hijo debe empezarse el tratamiento.